Creo que un diseñador sale con más que herramientas de la universidad. De allí sale con ideales, los cuales forman la
mirada diferente de cada persona.
En mi caso, la perspectiva de la profesión tiene creencias propias de la enseñanza de mi escuela, como pasa con el discípulo de un pintor, el cual enseña su propia definición de su oficio con una mirada propia de la vida.
Yo creo en un diseño propio de la función, donde el diseñador no sobrepasa a su obra, sino que la obra lo representa. (El diseño no viene de una moda).

Creo en que la radicalidad de nuestro oficio viene de hacer mejor la vida de las personas,”donde no todo esta hecho y nuestra función no es hermosear las cosas”
Creo en el distingo de lo útil y lo necesario; donde lo útil viene a mejorar la forma de vivir y lo necesario viene a crear una nueva forma de vivir. Con lo cual lo necesario es la primera solución para mejorar la vida, y lo útil es una mejora de algo que esta resuelto; la que no se distancia de este primer solución, sino que cuando la necesidad ya esta satisfecha, el hombre en su afán de mejorar siempre su forma de vivir, rediseña esta solución para mejorar su funcionalidad. Como por ejemplo la bicicleta o el automóvil, que
sus orígenes vienen entre el siglo XVIII y XIX, y que hasta la actualidad su evolución viene para mejorar su utilidad, mejorando la vida en nuestra actualidad.
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En Valparaíso el transeúnte recorre en un enfrentamiento con el horizonte, un habitante del horizonte-mar y es vinculado su recorrido por quiebres del recorrido que se vinculan.
El ocio requiere el dominio de lo desconocido, busca la permanencia en un acto del cuerpo la cual gobierna el espacio de la estancia.
Es una ciudad sin patio por lo cual la calle es la entrada comunitaria que vincula al pórtico con la ciudad, tiene un estado.
El mar es el frontis de la casa, es un regalo que se le da al habitar valpo, al icual que la arquitectura japonesa trabaja con las vistas, incorporando al horizonte como fondo de la casa.
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Los siete pecados capitales del Diseño.
El diseño desde sus orígenes en nuestras Universidades ha sido un lugar donde muchos profesionales del mundo de las artes y la arquitectura llegaron a participar en la educación de los futuros diseñadores. Lo reprochable de esta iniciativa fue que se quedaron en la visión que sus oficios de origen se estimaba que aportarían a la formación de diseñadores. Los más comunes fueron los pintores, los escultores, los artesanos, los arquitectos y otros profesionales de variadas profesiones, “enseñando” y dirigiendo las Escuelas de Diseño. Lo reprochable de esta iniciativa, de los orígenes del diseño en la Universidad, es que la profesión no creció como una oportunidad para las empresas y para los mismos diseñadores sino como: -Un espacio de experimentación sobre objeto como mesas, sillas, estantes y lámparas, para luego, – Pasar a ser el pariente pobre de las Facultades Arquitectura y Facultades Artes.
Muchas escuelas todavía están en esta situación. El gran argumento ha sido que los diseñadores Italianos son Arquitecto, lo cual es cierto, lo que no se dice es que los Arquitectos Italianos se han dedicado hacer diseñadores en las empresas aprendiendo a diseñar, de procesos productivos, de mercado, de manejo formal, etc. Llevando a las empresas a exitosos resultados. Otro síntoma de este recorrido de las escuelas de diseño, su educación y sus resultados es la falta de identidad que poseen los diseñadores en el mundo del trabajo (profesionales baratos, hippie, buenos para hacer monitos, artistas, etc.). Nada de esto es condescendiente con el rol que ha tenido y tiene el diseño en Europa, USA o en los países Asiáticos en los últimos 50 años.
LOS PECADOS CAPITALES A ELIMINAR.
1.No chamullar.
2.No comprometerse hacer, lo que no se sabe hacer.
3.No hacer como que sé, cuando no sé.
4.No utilizar palabras que no sé lo que significan.
5.No creer que el diseño es una actividad fácil.
6.No hacer como que diseño, pero no diseño.
7.No “engrupirse” creyendo que, por ser bueno para el dibujo, soy buen diseñador.
fuente:rodrigo walker
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